El estrés de fin de año… ¿en niños?


Después de nuestras fiestas patrias ¡el fin de año se nos viene encima! Y esto implica muchas veces el estrés por el rendimiento académico de nuestros hijos. Nos damos cuenta que las notas no reflejan cuán inteligente son ellos y es frustrante ver que ellos no rinden cómo nosotros creemos que deberían.


Muchas veces nuestros hijos nos sorprenden con su inteligencia desde muy corta edad, hacen preguntas que nosotros jamás hubiéramos imaginado, sacan conclusiones que ni nosotros nos habíamos dado cuenta y tienen opiniones que parecen de grande. Nos sentimos tan orgullosos cuando nos damos cuenta que nuestro hijo o hija es “brillante”, especial y único, que sin querer nos hacemos la expectativa de que esa inteligencia se va a traducir en notas excelentes y que va sobresalir en el colegio por esa misma inteligencia. Sin embargo, la realidad es que sus notas no son tan buenas… y llegamos a la conclusión de que no se debe a que nuestros hijos no tengan capacidades, si no que algo está fallando en el estudio. Entonces les exigimos más a los niños, los obligamos a estudiar todos los días a pesar de que pasan todo el día en el colegio y estemos todos agotados, les echamos la culpa cuando se sacan una mala nota y les decimos que sus notas siempre podrían ser mejor. Y nos estresamos y frustramos cuando ninguna de nuestras estrategias funciona. Lo que olvidamos es que toda esta exigencia genera un enorme estrés a los niños.


“Yo sólo quiero que sea feliz” dicen muchos padres cuando se les pregunta por lo que esperan de sus hijos, pero casi todos los padres que consultan mencionan que les gustaría que sus hijos tuvieran mejores notas, hay que preguntarse ¿Qué nota es suficientemente buena y por qué? Muchas veces los padres llegan a la consulta preocupados por sus hijos con problemas conductuales, con diagnósticos anticipados de “déficit atencional” o “baja tolerancia a la frustración”, pero muchas veces esto son sólo síntomas de estrés infantil. Es esperable que un niño sea inquieto cuando pasa todo su día estudiando en vez de jugar, o que tenga “baja tolerancia a la frustración” cuando esa frustración es mayor a la que sus herramientas emocionales normales pueden manejar

para su edad. Imagínense lo estresante que es que la persona que más nos conoce, como nuestros padres, nos diga que podemos tener mejores notas, pero nosotros a pesar de todo todo lo que hacemos no podemos lograrlo ¡que estresante!


Vivimos en una sociedad exitista, el que tiene éxito es feliz. Existe la ilusión de quien tiene mejores notas mejor le va ir en la vida (va a tener un mejor trabajo o mejor sueldo y vivirá una vida más tranquila y feliz). Por eso los colegios de ahora tiene una exigencia nunca antes vista, los colegio de ahora no cómo los que nosotros tuvimos, si no recuerda ¡cuán estresante y frustrante fue postular a ese colegio que tanto queríamos para nuestro hijo o hija!


No les arrebatemos la infancia a nuestros hijos, potenciemos su inteligencia a través del juego y la exploración. Pensemos fuera de lo que la sociedad nos impone y aceptemos que nuestros hijos pueden ser felices sin tener uno de los mejores promedios del curso, y que su inteligencia no tiene que ver con las notas.


Por todo esto es importante consultar, para saber a qué se deben los problemas de nuestros hijos y que nos guíen en cómo poder ayudarlos. Cuando el problema está tan cerca de nosotros es muy difícil verlo con claridad, por eso necesitamos a otra persona que objetivamente pueda evaluar nuestra situación, porque nuestro amor y preocupación nublan nuestra vista. ¡Te esperamos en Centro Terapia para apoyarte en esta difícil tarea de ser padres!

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